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MERCEDES BENZ MARCO POLO

Si ya no es demasiado común en las webs del sector que un auténtico novato se ponga al volante de una camper para mostrar sus impresiones, resulta prácticamente algo remoto que ese rookie sea, además, el probador del Mercedes Marco Polo 2017, el buque insignia con el que pretende la marca alemana sacarle los colores a la Volkswagen California, todo un referente del sector.

Sin embargo, muchos estaréis en una situación similar a la de un servidor, jamás os habéis puesto a recorrer mundo con una camper pero estáis deseando que llegue ese día; el momento de sacar del concesionario vuestra flamante furgoneta camperizada y pasar la primera noche. Este artículo no va a acallar esa vocecita interior que te repite una y otra vez que no desembolses los casi 80.000 euros que cuesta el Mercedes Marco Polo, de eso ya se encargarán tus demonios interiores, pero sí puede resultar una útil guía para separar el grano de la paja, las virtudes de los aspectos mejorables.

CONDUCCIÓN

A priori, conducir una furgoneta de más de 5 metros (5,14 metros de largo por 1,92 de ancho y 1,98 de alto) no tendría que resultar sencillo. Tampoco debería poner fácil el asunto su anchura por encima de la media. Y sin embargo, tan solo hacen falta los veinte minutos de rigor y nervios habituales para comprender que el Marco Polo aunque tiene aspecto de camper, en asfalto se comporta como un turismo (que ha tomado algunos esteroides, eso sí). Es ágil en los giros y sorprendentemente callejera. Sus sensores y cámara trasera facilitan el acceso a aparcamientos ajustados. Aparcar de oídas es historia. En ciudad apenas da problemas de accesibilidad siempre y cuando no olvides que sus casi dos metros de altura serán prohibitivos a la hora de acceder a algunos parkings soterrados.


El Marco Polo convierte cualquier trayecto por largo que sea en un paseo por las nubes. Escasa rumorosidad, un puesto de conducción alto o cómodos asientos de cuero que recogen la espalda son algunos de los puntos que incrementan el confort en carretera. Su cambio automático es rápido y, aunque inicialmente cuesta adaptarse y se echa de menos la palanca de cambios en la consola central, resulta intuitivo jugar con los instrumentos en la parte trasera del volante.

El diseño del salpicadero y sus materiales también juegan una baza importante en materia de confort. Sobriedad, elegancia y sofisticación se dan la mano e incluso consiguen que te olvides que estás al mando de una camper. De hecho, Mercedes parece ensimismada en la idea de que no estás dentro de una camper aunque, de eso, ya hablaremos más tarde.

El diseño del salpicadero es elegante y sobrio, un Mercedes en toda regla.El diseño del salpicadero es elegante y sobrio, un Mercedes en toda regla.

 

La nota negativa la pone el navegador multimedia. Si bien la ausencia de una pantalla táctil se antoja extraña para un vehículo de esta gama, lo que la hace echarla muchísimo de menos es el nada intuitivo sistema multimedia de el Marco Polo. Engorroso y lento, convierten en soporífero algo tan sencillo como poner en funcionamiento el GPS.

El sistema multimedia es poco intuitivo.El sistema multimedia es poco intuitivo.

RENDIMIENTO

El Marco Polo es como el alumno más guapo de la clase, todo el mundo se gira para admirar su belleza pero a la hora de examinarse, le cuestan las recuperaciones. A bajas revoluciones le cuesta mantener el ritmo. Puede que esos kilos de más le pasen factura, o que su motor de dos litros y menos de 200 CV no sean suficiente para garantizar el rendimiento en tramos con pendiente, quizá sea un poco de ambas cosas, el caso es que sufre en circunstancias exigentes y eso se nota al volante. Un plus de aceleración se echa de menos en momentos puntuales. Mercedes-Benz intenta suplir esa carencia con el modo de conducción Sport (se acciona accionando un botón en la consola central), sin embargo y pese a que mejora la aceleración, no acaba de cumplir con su cometido.

El bloque de 190 CV permite circular sin que acuse su peso.El bloque de 190 CV permite circular sin que acuse su peso.

Glotona. Ese es el primer adjetivo que se te pasa por la cabeza cuando la ves por primera vez y conoces su peso, volumen y dimensiones. Pero nada más lejos de la realidad. Tras una ruta de más de 1.500 kilómetros con tramos urbanos, interurbanos, de autovía e incluso montaña, la Marco Polo marcó un consumo medio de 8,2 litros a los 100, un rendimiento notable para los cánones actuales y que se acerca más a los consumos de un todocamino que al de una camper de más de cinco metros. No puedo hacer más que quitarme el sombrero en este campo.

INTERIOR

Nada más accionar la maneta del portón automático lateral, te das cuenta que Mercedes se ha esforzado mucho por transportar a los huéspedes de su camper a un lugar más cercano a un loft de lujo que no a la practicidad de la vida nómada que tanto se destila este mundillo. Se nota, en el uso de los materiales y los acabados, que la marca de la estrella va tras un público refinado que no solamente le da importancia al poderío estético sino que su confort depende directamente de él. Asientos de cuero, encimera y armarios con acabados en beige y negro… todo apunta a hacernos olvidar que estamos dentro de una ‘van’. Algo ciertamente desconcertante en un inicio pero no por ello menos gratificante. En este apartado resulta excelente.

El diseño es la punta de lanza de este camper.El diseño es la punta de lanza de este camper.

Mientras nos dejamos seducir por el mundo Mercedes todo parece transportarnos a un universo de infinito confort. Sin embargo, cuando volvemos a aterrizar en el mundo camping es cuando la Marco Polo deja al descubierto las pocas vergüenzas que pueda tener. La principal es la gestión del espacio, mucho peor aprovechado que en modelos de la competencia. Vivir en ruta exige aprovechar al máximo los huecos y aquí, Mercedes Benz, tiene un gran camino por recorrer. La mesa y las sillas plegables ocupan una zona excesiva en el maletero. Convendría una solución más práctica para destinar esos metros a capacidad de carga y equipaje.

Aprovechamos la ocasión para compararla con el Volkswagen California.Aprovechamos la ocasión para compararla con el Volkswagen California.

De la misma manera, si bien cuenta con espacio suficiente para almacenar víveres o utensilios, hay algunos armarios que resultan escasos en espacio tanto por su anchura como por su profundidad. De la misma manera, el giro de los asientos delanteros no está de todo resuelto ya que la traslación no resulta ágil y las butacas quedan algo separadas de la mesa central. Quede dicho de paso que se trata de una asignatura pendiente para todas las campers.

Para mover los asientos es mejor bajar de la camper.Para mover los asientos es mejor bajar de la camper.

Existe una divertida y curiosa inversión eléctrica entre espacios destinados al descanso. Si bien se han marcado el detalle de que los asientos traseros se conviertan en cama accionando un botón, existe una disonancia respecto a la cama del techo ya que esta, sorprendentemente se despliega de manera manual en nuestra unidad (es una opción de más de 2.000 euros).

En este orden de cosas cabe destacar que el montaje de la cama inferior resulta tan sencillo como en otros modelos de camper, con la salvedad que la ayuda eléctrica facilita la labor un par de pasos. En contrapartida, la conversión automática de asientos en cama es algo lenta. Algo que sí podría mejorarse. Arena de otro costal es el confort de la cama inferior. Cuenta con las proporciones habituales de otros modelos y, como suele suceder, su extrema dureza no garantiza un descanso óptimo. Dicho de otra manera, es una cama no apta para espaldas delicadas. Sucede todo lo contrario con la cama superior, que incorpora una estructura de láminas individuales y un mullido colchón que ofrece un descanso por encima de sus rivales. Este hecho, unido a las cremalleras laterales y las dos lámparas LED que incorpora, hacen de este espacio uno de los favoritos no tan solo para el descanso sino para cualquier actividad de relax como leer o ver alguna película.

El montaje de la cama inferior es eléctrico pero algo lento.El montaje de la cama inferior es eléctrico pero algo lento.

La cama superior es muy cómoda, mejor que la de sus rivales.La cama superior es muy cómoda, mejor que la de sus rivales.

Un detalle que sorprende es que la ventana del portón trasero se puede abrir. Una buena alternativa para crear una doble corriente de aire y que se esté más fresquito en la época estival sin necesidad de levantar todo el capó descubriendo cosas que, quizá, no queremos que nadie vea que llevamos.


Por lo que respecta de prestaciones que requieren de electricidad, la Marco Polo cumple con los mínimos.La calefacción tiene un rendimiento excelente, calentando la furgoneta en cuestión de minutos. Algo que se agradece si el frío te despierta a media noche. Volverás a coger el sueño rápidamente sin problema, a no ser que seas de oído fino ya que el rumor constante de la calefacción puede resultar molesto a ciertos sibaritas del sueño. Lo mismo sucede con la nevera con capacidad para 40 litros. Sus cinco niveles de frío garantizan que ningún alimento se te estropee, de hecho, es capaz incluso de congelarlos. No obstante, es conveniente bajar la potencia a la hora de abrazar la almohada para así reducir a la mínima expresión el constante zumbido que te acecha en la noche. En cuanto a su completa cocina destacar los 38 litros de aguas limpias y 40 de residuales.

La nevera y toda la cocina permite una independencia total.La nevera y toda la cocina permite una independencia total.

Su notable practicidad en esta materia queda empañada por la gestión que hace Mercedes de las tomas de corriente. Tanto la de 12v como la de 220vno funcionarán si la camper no está conectada a la toma trifásica (la habitual en campings y párquings de autocaravanas). El hecho de que no haya ninguna alternativa, ni asumiendo el riesgo de poder quedarte sin batería, complica la vida en ruta ya que, o bien te obliga a hacer paradas diarias en campings, o te subyuga a pasar noches sin electricidad en tiempos de Netflix y HBO.

RESUMEN

El Mercedes Benz Marco Polo llegó para competir a cara de perro con la icónica California con un concepto algo alejado de las raíces camper. Su precio excesivo (tampoco es que la Bulli sea barata) supone el mayor escollo para su proliferación ya que su belleza (exterior e interior) y el confort dinámico no admiten rechistes.

El comedor tiene un diseño más sofisticado que otros campers.El comedor tiene un diseño más sofisticado que otros campers.

El tamaño, algo más grande que la media, no debería resultar un problema ya que no delimita demasiado su agilidad y, por contrapartida, incrementa notablemente el espacio del habitáculo. Nuestra unidad montaba el bloque de 190 CV que rinde sin problemas a pesar de ciertas faltas en momentos límite debidas al peso del Marco Polo. En cambio, sus puertas de apertura eléctrica, el confort superior de la cama del techo y un diseño sofisticado y cuidado le pueden convertir en el más deseado del segmento.

FICHA TÉCNICA:

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