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VIAJE EN AUTOCARAVANA: LA COSTA DE LA MANCHA, FRANCIA

Iniciamos el viaje en Andorra, donde hemos hecho el pleno de gasoil, a 0,917 € el litro. Después de subir el puerto Envalira, de 2.085 metros de altitud, donde pudimos pisar nieve el 26 de mayo, Entramos en Francia por El Pas de la Casa. 

En el puerto Envalira / Área de aparcamiento de autocaravanas St. Georges, CahorsEn el puerto Envalira / Área de aparcamiento de autocaravanas St. Georges, Cahors

Seguimos hacia Toulouse, Montauban, por la D-820 (antes N-20). En su inicio, hasta Ax-les-Thermes, es sinuosa con fuertes descensos. No hay que abusar de los frenos y utilizar el freno motor. A continuación nos encontramos con largas rectas y terreno mayoritariamente llano. Hay numerosas rotondas que llegan a hacerse pesadas, para evitarlas se puede tomar la autopista A-20, más o menos paralela, pero es de peaje.

Al final de la jornada llegamos a Cahors, hemos aparcado en el área de autocaravanas de St. Georges, a las afueras. Paseamos por la población llegando hasta el Pont Valantré sobre el rio Lot.

PONT VALANTRÉ - Este puente sobre el río Lot  tiene seis arcos góticos y torres fortificadas en cada extremo y una tercera en el centro.

La construcción se inició en el año 1.308 y se finalizó unos 75 años después.

El diablo subiendo a la torre centralEl diablo subiendo a la torre central

Llama la atención la pequeña figura del diablo que escala la torre central. Está en relación con la leyenda que cuenta que el arquitecto que construía el puente, ofreció su alma al diablo a cambio de que este le ayudara a acabar las obras en el plazo fijado. El último día solo faltaba poner una piedra de colofón de la torre central. El arquitecto estropeó el mortero y el diablo no pudo fijar la piedra, y no pudo quedarse con el alma de aquél.

Reza la leyenda, que furioso el diablo cada noche sube a la torre central.

 Al día siguiente seguimos hacia Le Mans, algo más de 500 kilómetros tranquilos, recreándonos con el paisaje, pasando ciudades tan interesantes como Limoges, la que era la reina de la porcelana. Actualmente las decoraciones en azul que eran sus características son raras, o hechas en china, por razón de que el proceso, y los materiales que se utilizan para elaborarlas, son perjudiciales para la salud. No obstante en la ciudad y en las carretas cercanas hay numerosas tiendas que venden porcelana. 

En Le Mans se corren sus 24 horas, posiblemente, junto con Indianapolis, las carreras automovilísticas más famosas. 


Hay un circuito permanente, que cuando se corren las 24 horas se enlaza con carreteras que se cierran para la ocasión, como la recta “des Hunaudières” donde los más veloces alcanzan los 350 km/h. 

En el museo de automóviles aledaño se reúne algunos de los coches ganadores como el Audi E-tron híbrido en 2013. 7 O el Ferrari 166 MM de 1949, junto con muchos de los que han participado desde 1923 en que se inició, además de una selección de históricos. 

MUSEO AUTO LEMANS - Está situado junto a la entrada del circuito. Está abierto todos los días de 10 a 19 horas.

Está dividido en cuatro secciones:

Inicio del automóvil, con varios vehículos de Amadée Bollée&Fils. 

Exposiciones temporales, cuando los visitamos recogía varios formula1 que habían corrido en el circuito permanente, entre ellos con un raro BRM con motor de 16 cilindros en H. 


Desarrollo del automóvil, un abanico de vehículos que en su día rompieron moldes, desde el Ford T, al protipo de turbina de Socema Gregoire o a uno de los Citroen semi oruga que atravesaron Asia en el “Croisière jaune”. 

Y finalmente, la mayor, cin numerosos coches que han competido en las 24 horas, varios de ellos ganándolas. 

Desde Le Mans pusimos rumbo a Honfleur pasando por carreteras departamentales, parando cuando algo nos llamaba la atención. Así entramos en la población de Sées al ver desde lejos su catedral. 

Honfleur está situado en la ribera sur de la desembocadura del Sena. Hay un aparcamiento para autocaravanas junto al puerto deportivo, cuesta 11 € al día, con la posibilidad de conexión eléctrica si se encuentra alguna libre, pues hay más plazas que enchufes. 

Catedral Notre Dame de la Assomption de Sées / Iglesia de St. Joseph de Le HavreCatedral Notre Dame de la Assomption de Sées / Iglesia de St. Joseph de Le Havre

Está muy cerca, 5 minutos andando del centro de la ciudad y del “vieux bassin” rodeado de casas antiguas que, en sus bajos, acogen bares y restaurantes, vale la pena dar una vuelta por el barrio antiguo situado al lado. 

Puerto deportivo de Honfleur, detrás se ve el aparcamiento para autocaravanas / Vieux bassin de HonfleurPuerto deportivo de Honfleur, detrás se ve el aparcamiento para autocaravanas / Vieux bassin de Honfleur

Atravesando el Sena por el Pont de Normandie, de peaje, con hermosas vistas sobre el Sena, se llega a Le Havre. 

Esta ciudad, con su importante puerto, como la mayoría de poblaciones de esta zona, quedó en gran parte destruida en la II Guerra Mundial, lógicamente está totalmente reconstruida, con edificios modernos alternando con los que superaron la barbarie bélica. Se aparca con facilidad en la zona verde cerca de la playa y de la céntrica Av. Foch y de la “Porte Océane”. 

Puente de Normandie / Aparcados en zona verde cercana a la Av. Foch de Le HavrePuente de Normandie / Aparcados en zona verde cercana a la Av. Foch de Le Havre

Entre las construcciones posteriores a la guerra destaca la altísima iglesia de St. Joseph. 

Volvimos a cruzar el Sena, en esta ocasión por el puente de Tancarville, de peaje, situado unos 20 km río arriba, para dirigirnos a las clásicas localidades de Deauville y Trouville. 

Típicos destinos de ocio de la burguesía parisina del pasado siglo con sus casinos. 

Continuamos el viaje hacia Caen y Cherburgo. En toda la zona hay múltiples vestigios de la guerra, cementerios americanos y alemanes, bunkers, etc., pues las playas del desembarco de junio 1944, están cercanas. 


En Cherburgo hay aparcamiento junto al puerto, gratuito y con la posibilidad de vaciar y llenar aguas. El puerto es bonito, y muy interesante ver cómo cambia el nivel de las aguas por las mareas. Como en otras poblaciones compramos pescado, bien de precio y muy sabroso. 

Continuamos viaje hacia el Mont Saint Michel, siempre impresionante sobre una roca con sus 150 metros de altura. Antaño solo era accesible, por vía terrestre, con la marea baja. Es muy recomendable subir hasta la iglesia y gozar de esta maravilla del gótico. 

Antes se podía llegar en coche, y había varios aparcamientos, algunos en zonas sumergibles en marea alta, con numerosos incidentes. Ahora hay que dejar los vehículos en unos grandes aparcamientos a unos 2 km. Hay uno específico para autocaravanas que cuesta 17,2 €, estés 24 horas o 1 hora. Hay un autobús lanzadera, con puesto de conducción delante y atrás para no tener de dar la vuelta, gratuito que va hasta la roca. 

Nuestra próxima etapa fue Saint Malo, ya en la Bretagne. La ciudad antigua, era sede de corsarios a los que debe gran parte de su esplendor monumental, está rodeada por una muralla. Vale la pena dar la vuelta por el camino de ronda, aproximadamente una hora con calma, se aprecia tanto el interior como las islas y fuertes que la rodean por el mar. 

Aparcamos en una calle de una zona industrial , muy cercana a la ciudad vieja, a la que se accede por un puente levadizo. Es de pago durante el día. 

Continuamos ruta hasta Perros-Guirec, en la Côtes d’Armor. En su rada hay un puerto deportivo, y junto a este un miniport, por el que se puede dar un paseo alquilando barquitas. Junto a este último pernoctamos en un aparcamiento público. 

Continuamos viaje siguiendo la costa, por la “corniche”, hasta Lannion. Disfrutando de hermosas panorámicas, hay bastantes miradores donde puede aparcar una autocaravana. 


La próxima etapa fue la isla de Noirmoutier, a la que llegamos después de atravesar la desembocadura del Loire por el puente de St-Nazaire. 

Se puede acceder a la isla por un puente de reciente construcción o bien por el Passage de Gois, una carretera, de unos 4 km, que queda sumergida en pleamar. Nosotros, como muchos otros, esperamos que bajaran las aguas para atravesarlo, es interesante ver como se retira el mar, al menos para los que vivimos en la costa mediterránea. Es practicable durante unas tres horas dos veces al día, como el horario de las mareas nos es fijo, sino varía cada día, hay unos paneles indicadores en la entrada.

LE PASSAGE DU GOIS - Une la isla de Noirmoutier con el continente en baja mar. El nombre viene de “goiser” palabra del patois, dialecto de la zona, embarrarse. Tiene unos cuatro kilómetros de largo. En pleamar puede llegar a estar 5 metros debajo del nivel de las aguas. 

A principios del siglo XVIII hay constancia de que era utilizado por los isleños. Cuando un foráneo quería pasar recurría a algún guía local.  A finales de este siglo se pusieron balizas para indicar el camino y torres para que si alguien se encontraba en medio, cuando subía la marea se pudiera refugiar, aunque pasar de 8 a 10 horas ahí arriba no debe ser muy agradable es mejor que ahogarse. 


A principio del pasado siglo se construyeron las rampas de acceso, tanto en el continente como en la isla. Hacia 1939 se finalizaron los trabajos de pavimentado. 

Hay grupos que lo atraviesan corriendo y/o andando, lo que debe ser duro, cuando el nivel de las aguas es bajo, a la altura de las rodillas. En baja mar, a sus lados, hay numerosos mariscadores, profesionales y aficionados.

 Nuestra próxima etapa fue La Rochele. Hay un aparcamiento municipal situado a unos 800 metros del puerto viejo, al que se va con un autobús, incluido en el tiquet del aparcamiento, que pasa cada 15 minutos aproximadamente. 

Panel indicador del horario de la marea / Mejillones “moules” de La RochelePanel indicador del horario de la marea / Mejillones “moules” de La Rochele

El “vieux port”, cuya entrada está protegida por dos torres, construidas en la época que la ciudad estaba bajo el dominio inglés. 

A su alrededor hay numerosos restaurantes y bares, donde se pueden degustar mariscos y pescados, y como no, mejillones, o “moules”, como los llaman en Francia, cocinados de varias formas y servidos en grandes ollas. 

Aparcamiento de La Rochele / Le vieux port de La RocheleAparcamiento de La Rochele / Le vieux port de La Rochele

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