UN MINI HÍBRIDO ENCHUFABLE

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Probamos el Countryman Cooper S E, el primer Mini híbrido enchufable de la historia, que convencerá precisamente por su potencia electrizante. Cuesta definirlo. De hecho, podría clasificarse dentro del segmento SUV, así como dentro del segmento de los compactos. Tampoco estaría de más considerarlo como un monovolumen compacto, aunque la carrocería nos anima a catalogarlo como un crossover. Sin embargo, esta mezcla de elementos de distintos segmentos no implican pérdida de personalidad, más bien todo lo contrario. La combinación de todos ellos contribuye a darle un aspecto distinto a este Countryman, más flexible y más versátil. Esto, a su vez, hace que cueste encontrarle rivales directos en el mercado, algo que acaba jugando a su favor.

El enchufe para recargar la batería está entre la rueda delantera y la puerta del conductor

En cuanto a la estética, esta versión híbrida enchufable es muy parecida al modelo S del Mini Cooper, salvando algunos detalles como que el logotipo ubicado en el lado exterior izquierdo, en el S E, aquí se transforma en el enchufe para recarga eléctrica. Por lo demás, podemos decir que se ha puesto especial énfasis en el número de ‘pijadas’ –algunas más útiles que otras– que ofrece el acabado All4. Nuestra unidad de pruebas incluye carga inalámbrica para el teléfono móvil, uno de los navegadores mejor considerados del mercado, sensores de aparcamiento con cámara y pantalla detrás del volante head-up display o apertura del maletero gestual, es decir, pasando el pie por debajo de la zona trasera abrimos el portón.
Pero la cosa no acaba aquí. El Countryman Cooper S E explota su lado más pretencioso en el momento en que abres el maletero y descubres el cojín con moldura de lona que se esconde debajo de él, gracias al cual podemos sentarnos cómodamente para admirar el paisaje o para  realizar cualquier otra actividad que requiera de un asiento. También, cuando abrimos el vehículo y aparece el logo de la marca británica reflejado en el suelo. Increíble pero cierto.
La calidad de sus acabados cumple con su cometido, por lo que mentiríamos si la calificáramos como negativa. Sin embrago, teniendo en cuenta la relación calidad precio del coche, consideramos que podrían ser aún mejores. Notamos, por ejemplo, que los bordes de las franjas decorativas que incorpora se despegan con facilidad. Bien es cierto que es un detalle aislado, pero también es verdad que es a base de estos pequeños detalles que las personas formamos nuestra opinión sobre las cosas.

NOTABLE CONFORT
A pesar de todo, no haremos justicia al Countryman Cooper S E All4 hasta que no comentemos también sus especificaciones más notables. Uno de sus ases mejor guardados es, sin duda, la comodidad de sus asientos que, en nuestra unidad de pruebas, disponen de regulación eléctrica y de calefacción integrada. Además, el tapizado en cuero y las costuras a rombos dan una sensación de lujo más propia de los coches de alta gama. También destaca el sistema multimedia y de entretenimiento, que presume de una gran pantalla central de 6,5 pulgadas en las que se muestran informaciones útiles para el conductor como, por ejemplo, el estado de carga de la batería u otros datos relevantes del vehículo.
Sus dimensiones convierten este Mini en el más largo de la historia, gracias a sus 4,30 metros de largo. Además, mide 1,56 metros de alto, 1,82 de ancho y pesa la friolera de 7.735 kilos, lo que contribuye a definir una imagen más robusta que la que pueda ofrecer cualquier otro vehículo de la firma británica.

TRANSICIÓN IMPERCEPTIBLE ENTRE MOTORES
Algo que gusta, sin duda, de este híbrido es que la transición entre el motor térmico y el eléctrico es prácticamente imperceptible durante la conducción. Se trata de un sistema híbrido paralelo, lo que significa que el coche cuenta con un eje 100% de combustión y otro 100% eléctrico. El motor de gasolina es un tres cilindros con 1,5 litros de cilindrada y 136 CV, que se encarga de mover las ruedas delanteras. En cambio, en el eje trasero, encontramos un eléctrico de tipo síncrono que rinde 88 CV y un par máximo de 186 Nm. La suma de ambos permite al Cooper S E convertirse en un tracción total sin unión física. Todo ello, hace que la conducción sea fácil y cómoda.
Sin embargo, los consumos no nos han convencido del todo. Teniendo en cuenta que este Mini tan solo compensa si se utiliza en trayectos cortos, el consumo es elevado. Cuando la batería está cargada, el consumo mixto es de 2,1 litros a los 100 km, mientras que si recorremos al motor de gasolina, el consumo sube hasta rozar los 8 litros a los 100 km. En cuanto a la autonomía, en teoría, ofrece 42 km en modo totalmente eléctrico, aunque nosotros hemos contado unos 35 reales. Lo que vuelve a demostrar que es un modelo pensado por y para el uso urbano, muy recomendable para aquellos usuarios que lo requieran en estas condiciones. Igual que la mayoría de híbridos no puede arrastrar una caravana.

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