Prueba: SUBARU FORESTER

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Subaru es una marca con una fuerte personalidad. Son coches distintos por las soluciones técnicas que aplican, básicamente dos: tracción integral permanente y motor bóxer.

Evidentemente no tuvo muchos problemas, en 1997 cuando se presentó el Forester, para que su SUV fuera 4×4. A esta primera generación le siguió una segunda en el 2002 y una tercera en 2008. Siempre ha tenido motores bóxer primero solo de gasolina, y mucho más recientemente, también diésel.

Las ventajas del motor bóxer de cuatro cilindros en comparación con un motor del mismo número de cilindros, pero dispuestos en línea, estriban en un mejor equilibrado, supresión de las vibraciones de 2º orden, más corto, por lo tanto más adecuado para situarlo por delante del eje delantero, como en el Forester, cigüeñal más corto con menos inercias, etc. En la parte negativa un costo superior, colectores de admisión y escape más largos, etc.

Teniendo en cuenta la separación de las salidas de escape de cada bloque, un único turbo difícilmente aprovecha toda la energía, calor, de los gases de escape. Este es el primer bóxer diésel para automóvil que se monta en serie, es un alarde tecnológico, a notar el bloque y culatas de aluminio.

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En el uso del Forester se aprecian las características del motor, que admite circular y recuperarse a partir de las 1.200 – 1.250 rpm en sexta. Lo mejor es la respuesta inmediata al pisar el acelerador, y lo que se alargan las marchas, pues aunque la potencia máxima la da a 3.600 rpm, la línea roja en el cuentavueltas se sitúa en las 4.750 rpm; en la práctica se pueden realizar adelantamientos con facilidad y sin la necesidad de cambiar de velocidad a la mitad.

La elasticidad del motor se nota en el consumo, por carretera y autovía, dentro de los límites de velocidad legales, es normal que se contente entre 6 y 6,2 litros cada 100 km, lo que está bien para un coche con un Cx de 0,37 y más de tonelada y media de tara. Y también en la comodidad de no estar constantemente cambiando de velocidad como en la mayoría de sus competidores. Lástima que la palanca del cambio de velocidades esté situada demasiado atrás y los conductores, principalmente los de baja estatura, o aquellos a los que les gusta conducir cerca del volante, no disfrutarán plenamente de su suavidad y precisión de manejo.

El Forester es un SUV, no un todoterreno, bueno para el uso diario, con la tranquilidad que da la tracción integral cuando la adherencia del firme disminuye, a causa de la nieve, el hielo, la lluvia, etc., y la posibilidad de salir del asfalto y adentrarse en alguna pista, que es cuando se aprecian sus 215 mm de distancia libre al suelo.

Es un buen tractor para caravana, con un voladizo trasero reducido que minimiza las fuerzas sobre la bola de enganche.

Los acabados interiores son de buen nivel, es fácil encontrar la posición ideal de conducción gracias a las múltiples posibilidades de regulación del asiento, altura, longitudinal e inclinación del respaldo, y del volante, altura y longitudinal.

El equipo incluye navegador pero se echa en falta el accionamiento automático de las luces de carretera y los sensores de ayuda al aparcamiento.

El interior es amplio, destaca el espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras.

Su comportamiento dinámico es muy correcto, como en la mayoría de los SUV acusa la altura, y por lo tanto un centro de gravedad relativamente alto, minimizado por la menor altura del motor, pero sorprende la inmediatez de la respuesta a cualquier giro del volante, a pesar de que el perfil 55 de los neumáticos, no es muy bajo, que unido a la pronta respuesta a cualquier solicitud del acelerador, le da una buena agilidad en carreteras viradas.

FICHA TÉCNICA: