Prueba: AUDI Q5 HYBRID

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Primer vehículo híbrido que comercializa la marca de los cinco aros. Es un híbrido en paralelo, es decir puede funcionar con el motor eléctrico, con el motor de gasolina o bien con ambos a la vez.

El motor eléctrico está situado entre el motor y la caja de cambio y actúa a la vez como alternador. El quid del sistema es la recuperación de la energía de frenado.

Cuando se frena para pararse en un semáforo en rojo, el motor eléctrico actúa como alternador, frenando el coche, y cargando una batería específica. El motor de explosión se para y el embrague lo desconecta para que no retenga. Mientras se espera que el semáforo se ponga verde, los dos motores están parados. Cuando se pone verde, si el conductor acelera suavemente sólo actúa el motor eléctrico, si se pisa el acelerador más enérgicamente, actúan los dos motores. En ambos casos la electricidad generada durante la frenada, ayuda a arrancar y a acelerar.

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Siempre que se frena, o se levanta el pie del acelerador, el alternador envía electricidad a la batería. Si la frenada es fuerte intervienen los frenos de disco. Como se observa, la informática para manejar todo esto es compleja. Audi lo ha resuelto bien, el sistema no falla y no se notan saltos ni brusquedades. También es importante, para los futuros compradores de este vehículo, tener en cuenta que el ahorro de combustible y el descenso de emisiones nocivas es mayor en tráfico urbano, en el que son frecuente las paradas y arrancadas, o bien en carreteras de montaña, ya que en las bajadas se recupera parcialmente el plus de combustible gastado en las subidas. En autopista, o en carreteras en la que la velocidad es prácticamente constante, el ahorro aportado es mínimo.

A voluntad la pantalla central pude dar información del funcionamiento del sistema híbrido. / El cuenta revoluciones se ha substituido por un indicador de la eficiencia energética, al final, boost, indica cuando la potencia de los dos motores se suman para disponer de la máxima aceleración. Al aldo un indicador de carga de la batería.

En sólo eléctrico se pueden recorrer 3 km a 60 km/h, según datos del fabricante. La velocidad máxima es, en este caso, de 100 km/h. Pisando el pedal del gas a fondo el motor eléctrico se suma al térmico, se disponen de 245 CV y unas aceleraciones brillantes.

Con equipo y acabados de buen nivel, como corresponde a un vehículo premiun, con detalles cuidados como la desconexión del sistema de alto voltaje si se activan los pretensores de los cinturones de seguridad, que lo hacen en caso de deceleraciones fuertes, casi siempre motivadas por un choque, o el asistente para descensos pronunciados, que limita la velocidad a 30 km/h. El ESP que varía su regulación si detecta que hay carga en la baca del techo. Su comportamiento dinámico es similar al de otros Q5, con buen aplomo y suficientemente ágil en carreteras sinuosas.

La capacidad de carga de la batería, 1’3 kWh, es justa, lo que limita la utilización del motor eléctrico. En ciudad se nota el descenso de consumo, ya en los datos que facilita la marca quedan reflejados, 6,6 litros a los 100 km para el híbrido en urbano, frente a los 11 del Q5 con el mismo motor de gasolina o los 7,3 de la versión equipada con el diésel de 170 CV.

No hemos tenido ocasión de enganchar una caravana a este coche, pero es de prever que su aporte en reducción de consumo sea mínimo teniendo en cuenta que con caravana se circula muy poco en entorno urbano.

FICHA TÉCNICA: