Prueba: VOLKSWAGEN CADDY MAXI TRAMPER 1.6 TDI

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El Caddy Tramper ya había pasado por nuestro banco de pruebas, el que ahora presentamos es muy similar a aquél, sólo tiene unas mínimas diferencias. Como es un vehículo más apropiado para su uso, como camper, con clima benigno, hemos creído interesante volverlo a analizar.

Es un camper minimalista, en el que se puede dormir y comer, pero no cuenta con cocina ni con suministro de agua. Ideal para dos personas que les guste recorrer mundo.

Es un buen viajero, ágil, sobrio, se conforma con unos 7 litros de gasóleo cada 100 km, con él que se puede visitar cualquier ciudad europea y aparcar, o adentrarse en las callejuelas medievales de un pueblo de la Toscana italiana, por ejemplo, igual que haríamos con un turismo; con la ventaja de que no es preciso buscar hotel ya que nos ofrece una cama amplia, de 2 metros de largo por 110 cm de ancho.

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Abriendo el portón trasero vemos que debajo de la cama plegada hay una funda alargada donde se guarda la mesa plegable y una bolsa con dos sillones.

Una vez abierta la mesa mide 89 cm por 51 cm, los dos sillones son cómodos aunque un poco bajos para la mesa.

Desplegar la cama es muy fácil, previamente hay que bajar los respaldos de la banqueta trasera y abatir los delanteros. Una cortina rodea la parte delantera de este dormitorio para tapar las ventanas, se fija con imanes y velcro, igual que el oscurecedor de la ventana del portón. Todo fácil y rápido. En las ventanas traseras hay unos armarios de lona movibles.

Para aumentar la habitabilidad en acampada se abre el portón trasero, que cuenta con dos puntos de luz de leds, y se monta una tienda, con ello se consigue un espacio extra, capaz de albergar la mesa y los sillones en caso de lluvia.

Esta tienda se engancha al vehículo mediante clips. Es aconsejable utilizarla solo en camping ya que su seguridad antirrobo es mínima.

El Tramper es un cinco plazas holgadas. La dotación de serie es suficiente: aire acondicionado, mandos en el volante, pantalla multifunción con ordenador de a bordo y control de estabilidad entre lo más destacable.

La unidad que hemos probado es el 1.6 TDI, de 102 CV de potencia con caja de cambios de cinco velocidades, correcto para viajar y más que suficiente para los actuales límites de velocidad.

Su comportamiento dinámico en carreteras viradas es bueno, lógicamente no hay que esperar las reacciones de un deportivo, pero toma bien las curvas e incluso se puede ir rápido balanceándolo un poco. A velocidades altas, en autovía, tiene cierta tendencia a flotar, da la sensación de impreciso, nada preocupante ni peligroso.

FICHA TÉCNICA: