OPEL AMPERA

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El Opel Ampera inaugura una nueva categoría de automóviles eléctricos, la de autonomía extendida.

De hecho el Ampera es un coche híbrido; las ruedas las mueven dos motores eléctricos alimentados por una batería, cuando está llega al 23% de su carga, un motor de gasolina hace girar el motor eléctrico 2 que es también generador, para fabricar la electricidad necesaria para continuar moviendo al coche.

Es pues un híbrido en serie, mientras que en un híbrido en paralelo, como el Toyota Prius, las ruedas pueden girar por la acción del motor eléctrico o por el de gasolina, e incluso por los dos.

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Este sistema tiene la ventaja de que el vehículo se comporta como un eléctrico, mientras hay carga en las baterías, sin emitir gases ni consumir combustible, cuando éstas se agotan entra en funcionamiento el motor de gasolina y se comporta, a efectos de repostaje, como un automóvil convencional.

En la parte negativa está que la transformación de la energía mecánica, del motor de gasolina, a la eléctrica siempre ocasiona algunas pérdidas. En el supuesto teórico de dos coches iguales, uno híbrido en serie y el otro en paralelo, funcionando con el motor de gasolina, el primero consumirá algo más a causa de las mencionadas pérdidas.

Las ruedas son impulsadas principalmente por el motor eléctrico 1, pero en caso de fuertes solicitaciones interviene el motor eléctrico 2, la suma de la potencia suministrada, por ambos motores conjuntamente, nunca supera los 150 CV. Esto es así para mejorar su eficiencia.

Como es de esperar el Ampera recupera la energía en retención y frenada, cargando la batería.

En utilización normal, respetando los límites de velocidad, la autonomía en sólo eléctrico se sitúa entre los 50 y 60 km. La recarga de la batería tarda 4 horas y cuesta, si no se tiene tarifa valle, algo menos de 2€. A una persona que trabaje a 25 km de su casa, y en ésta, o en su parquing, tenga un enchufe del tipo doméstico, ir a trabajar de lunes a viernes le cuesta menos de 10 €.

Recurriendo a la autonomía extendida, es decir utilizando el motor de gasolina para generar la electricidad, hemos recorrido 362,4 km, con tramos de autovía, carretera normal y de montaña, consumiendo 20,5 litros de gasolina, lo que da 5,66 l/100 km, según datos del ordenador de a bordo.

En ruta el Ampera es de una suavidad y silencio impresionantes, aunque funcione el motor de combustión. La respuesta al acelerador es inmediata y sumamente progresiva. Las recuperaciones son óptimas, pues aunque esté funcionando el motor térmico, siempre hay una reserva en la batería para obtener los 150 CV de forma puntual. Para preservar la autonomía la velocidad máxima está limitada a 161 km/h.

Aunque no cuenta con una caja de cambios convencional, sí hay una palanca con cuatro posiciones, las habituales P (bloqueo), R (marcha atrás) y D (marcha) de los cambios automáticos y L, que es similar a la D pero retiene más, hasta 0,2 g. 

Hay cuatro modos de funcionamiento seleccionables: normal, deportivo, montaña y de reserva de carga, que preserva la carga de la batería, poniendo en funcionamiento el motor de gasolina aunque esta esté cargada, para reservarla para zonas de emisiones cero, como hay en algunas ciudades como Londres o Milan.

La carrocería del Ampera sigue la línea anunciada en los concept car Flextreme del 2007 y GTC. Muy similar a la de su hermano Chevrolet Volt. Se ha cuidado la aerodinámica, incluyendo un faldón delantero que deja una altura libre de 8 cm, pero como es elástico no se daña cuando toca al suelo en badenes, etc.

Se puede programar la hora de recarga de la batería para poder aprovechar la tarifa valle. El cable, de unos 6, 3 metros de largo, se guarda en el maletero, es un poco engorroso de utilizar, es una operación que se hace frecuentemente, sería más cómodo que dispusiera de un sistema autoenrrollable.

FICHA TÉCNICA: