60 AÑOS DEL SEAT 1400

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El 13 de noviembre de 1953, hace 60 años, tres años después de la constitución de Seat salió de la cadena de montaje de la Zona Franca de Barcelona el primer Seat 1400, que fue el primer vehículo fabricado por la marca.

La elección del 1400, réplica española del Fiat 1400, berlina de clase media-alta en la época, no fue casual: los estamentos oficiales necesitan motorizarse y, en paralelo, era un vehículo muy adecuado para taxi.

Su precio franco fábrica era de 121.875 pesetas, lo que equivale hoy a unos 42.000 €, el ritmo de fabricación inicial era de cinco coches diarios con una plantilla de 925 personas, cifras que pronto crecerían de forma exponencial.

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Al final del ejercicio 1954 ya se habían entregado 954 unidades. En la Feria de Muestras de Barcelona de junio, hizo su debut en sociedad, consiguiendo 10.000 pedidos, lo que permite rebajar el precio FF a 117.000 pesetas, algo menos de unos actuales 40.000 €. Un año después la producción anual roza las 3.000 unidades, con casi el 100% de componentes nacionales.

En 1956 se fabricaron 7.000 vehículos y 10.000 el siguiente, con un promedio de 42 unidades diarias. Al cabo de dos años, SEAT emplea a 5.000 personas. Su producción cesó en 1964, tras venderse más de 98.000 unidades.

El 1400 es automóvil de tres volúmenes con carrocería pontón (guardabarros integrados) al estilo de los americanos de la época, como el Ford 49, pero de menor tamaño. Mide 4,24 metros de largo, prácticamente lo mismo que un actual Seat León, confortable, aun con los cánones actuales, gracias al tarado “turístico” de sus suspensiones, con eje trasero rígido.

Motor delantero y tracción trasera, cambio de cuatro relaciones con palanca en la columna de dirección, algo dura y no muy precisa, que incita a una conducción relajada. El motor de 1.395 cm3, para la época, era moderno, supercuadrado, diámetro de los cilindros mayor que la carrera, con válvulas a la culata y solo tres apoyos de cigüeñal, lo que le da una relativa fragilidad.

Con una potencia inicial de 44 CV, posteriormente 58 CV, y de cerca de 1.200 kg de tara, las aceleraciones no son ninguna maravilla. Ojo con los frenos de tambor con una molesta tendencia a calentarse en los descensos prolongados, un defecto que comparte con la mayoría de coches de su época. La velocidad máxima evolucionó de los 120 km/h de las primeras versiones a 135 km/h.

 

Es un coche que permite velocidades de crucero entre 80 y 100 km/h sin cansarse ni él ni sus ocupantes, que van cómodamente sentados en sendas corridas, pero sin ningún tipo de sustentación lateral, con consumos algo superiores a los 10 l/100 km.

De la primera versión se pasó al 1400 A, después al B y B especial, con ligeros aumentos de potencia, adición de cromados y aumento del tamaño de la ventana trasera.

El 1400 C, conservó la misma mecánica pero adoptó la carrocería del Fiat 1800-2000, y después pasó a llamarse 1500 cuando cambió el motor, pero este es ya otro automóvil. Del 1400 además de la berlina hubo versiones familiares, furgoneta y limusina, conocida en aquellos años por ser utilizada por la Policía Nacional, los “grises”.