BMW 520d

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La serie 5 de BMW nació en 1972, el vehículo probado pertenece a la sexta generación. De acuerdo con la tradición de la marca no hay grandes cambios estéticos, pero sí una evolución importante, mejorando sus cualidades dinámicas y de confort, con una aportación tecnológica muy importante.

Exteriormente se identifica claramente como un BMW de la serie 5, con algunos detalles como los intermitentes en los espejos retrovisores entre otros.

El interior está muy cuidado, los plásticos son de calidad, la posición de conducción es cómoda y con las regulaciones del asiento y el volante, se adapta fácilmente a todas las tallas y preferencias.

Frente al conductor los habituales instrumentos de medición: velocímetro, cuentarrevoluciones, etc., se han substituido por un display configurable, que cambia en función del modo de conducción seleccionado: si se ha elegido “confort”, que prioriza este concepto, aparecen dos grandes indicadores redondos para la velocidad y las revoluciones del motor, en “EcoPro”, opción que prioriza el ahorro de combustible, el “cuentarrevoluciones” se substituye por un indicador de la eficiencia de conducción, y en “Sport” la indicación de la velocidad es digital y en medio del cuentarrevoluciones un número indica la relación de cambio en que se circula. En este modo se da preferencia a las prestaciones, se endurece la suspensión, la dirección es más directa y el cambio automático pasa al modo sport.

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Es sorprendente el rendimiento de este motor, que da 184 CV, lo que equivale a 92 CV por litro de cilindrada, una cifra muy respetable para un motor diésel y a la que muchos turismos de carácter deportivos de gasolina no llegan. Pero lo más sorprendente son sus consumos muy contenidos, gracias a una arquitectura de motor muy elaborada, a un estudio exhaustivo de la inyección de combustible y a la reducción del aprovechamiento de la energía, así el alternador, si la batería no está descargada, sólo funciona en retenciones. Otros sistemas ayudan al ahorro como son el conocido star-stop, que para el motor en los semáforos o el “planeo”, con la caja de cambio automática, que se activa en el modo “EcoPro”, que, si la velocidad está comprendida entre 50 y 160 km/h, desconecta el grupo motopropulsor, como si se pusiera punto muerto, al levantar el pie del acelerador, se vuelve a conectar automáticamente si se pisa el freno o el acelerador.

También se ha mejorado la aerodinámica, con un Cx ligeramente superior al 0,25.

En la práctica se consiguen consumos por debajo de los 6 l/100 km, en carretera y autopista, respetando las velocidades legales.

La estabilidad del 520d es muy buena, en modo Sport se muestra sorprendentemente ágil en las carretas viradas. En los adelantamientos en carretera, en caso de usar el modo ”EcoPro”, es aconsejable reducir manualmente un par de marchas del cambio automático, si se desea una respuesta rápida y una aceleración fulgurante.

Este 520d no tiene ningún problema en tirar de una caravana, su peso remolcable con freno es de 2.000 kg, el peso máximo sobre la bola del enganche es de 100 kg. El voladizo posterior, de unos 111 cm, es relativamente pequeño, lo que contribuye a disminuir la influencia de las oscilaciones de la caravana sobre el coche.

El par disponible, 380 Nm, ayuda a proporcionar buenas aceleraciones y a superar las pendientes sin problema. Las ocho relaciones de su cambio automático hacen que se circule con la marcha más adecuada, aunque la octava se utiliza poco en tracción. A tener en cuenta que con la MMA de 2.235 kg de este coche solo se pueden enganchar caravanas con MMA de 1.275 kg con el carnet de conducir B.

FICHA TÉCNICA: