CONSEJOS PARA CONSUMIR MENOS CONDUCIENDO

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Con los actuales precios de los combustibles, tanto de la gasolina como del gasóleo, su consumo es un factor de mucho peso en el presupuesto de los viajes vacacionales. A continuación damos algunos consejos para reducirlo y realizar una conducción más eficiente, por lo tanto menos onerosa para la cartera a la vez que menos contaminante. Todos ellos son aplicables para un turismo, un turismo con caravana y una autocaravana.

Antes de salir de vacaciones es importante revisar nuestro vehículo. Los dos puntos que más influyen en el consumo son el filtro de aire y la presión de los neumáticos.

El filtro de aire con muchos kilómetros puede estar parcialmente taponado, y al motor le cuesta más aspirarlo, y por lo tanto consume más energía en ello. Incluso en determinadas circunstancias puede variar la relación de la mezcla aire-combustible, dando más combustible del necesario.

La presión de los neumáticos es muy importante. Los fabricantes de los automóviles determinan la presión a que deben estar los neumáticos como un compromiso de varios factores, principalmente confort y comportamiento dinámico del vehículo. A más presión el neumático es más duro filtrando menos las pequeñas irregularidades del suelo, pero mejora la direccionabilidad del coche al reducir la deriva en las curvas, al deformarse menos absorbe menos energía y consume menos. A menos presión aumenta el consumo y se pierde estabilidad. Por lo tanto nunca se debe circular con menor presión de la indicada por el constructor del vehículo. Normalmente este suele indicar varias presiones según lo cargados que vayamos.

Para mejorar el consumo lo mejor es hinchar los neumáticos a la presión de máxima carga prescrita por la marca. Pero nunca sobrepasar la máxima presión admisible por el neumático indicada en su lateral. La comprobación de la presión siempre se debe hacer con los neumáticos fríos. Esto también es aplicable a los neumáticos de la caravana.

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Al arrancar el motor no es bueno tenerlo unos minutos al ralentí para que caliente. Hay que poner en circulación enseguida el vehículo e inicialmente no forzar el motor, ni subirlo de revoluciones.

En cuanto al manejo del cambio de marchas el consejo es muy simple: ir siempre con la marcha más larga posible que se pueda, manteniendo la aguja del cuentarrevoluciones en la zona baja. A la inversa de cuando queremos ir rápidos, que hay que ir con la marcha más corta posible, con la aguja del cuentavueltas cerca del límite rojo. Si se puede superar una cuesta en 5ª velocidad a tres cuartos de gas es más ahorrativo que superarla en cuarta a un cuarto de gas. Hay que tener en cuenta que un motor, principalmente los de gasolina, es más eficiente cuando más pisado está el acelerador. Por eso los fabricantes dotan actualmente a los coches con desarrollos largos del cambio de velocidades.

Cuando más consume un vehículo, sea coche o autocaravana, es en las aceleraciones. Estas deben ser los más suave que se pueda y progresivas. No hay que dar movimientos bruscos al pedal del acelerador que debe estar cuanto más estable mejor.

Un coche, con o sin caravana, o una autocaravana, cuando llanea debe superar la resistencia a la rodadura, por eso es importante la presión de los neumáticos, y la resistencia aerodinámica, muy vinculada a la velocidad, pasar de un crucero de 110 a 120 km/h puede significar un aumento de consumo del orden del 10%.

Con un Citroën C4 Picasso, motor diésel de 1.600 cm3, sin caravana, medimos el consumo en un tramo llano de la A7, a 110 y 120 km/h, en ambos sentidos utilizando el control de velocidad, el resultado se puede ver en el siguiente cuadro:

Actualmente, muchos turismos y algunas furgonetas, están equipados con el star/stop. Este sistema detiene el motor cuando se para el vehículo, como en los semáforos. Si de promedio un motor consume, al ralentí, unos 0,4 litros cada hora por litro de cilindrada, un motor de 2.000 cm3 consume alrededor de 0,8 l/h al ralentí, es fácil ver que este dispositivo es útil en ciudad o en atascos, pero en carretera prácticamente su influencia en el consumo es nula.

De siempre se ha desaconsejado poner punto muerto en las bajadas. Esto se justificaba para evitar castigar los frenos calentándolos y restándoles eficacia. Hoy en día los turismos tienen frenos potentes y resistentes al calentamiento con sus discos ventilados. Es una práctica que se puede usar, siempre con precaución, a tal punto que hay marcas, como Seat, que en algunos de sus vehículos equipados con el cambio DSG, en modo Eco pasan automáticamente a rueda libre cuando se levanta el pie del acelerador y no se pisa el freno.

Las ventanas bajadas aumentan la resistencia aerodinámica, notable cuando se circula a mayor velocidad, lo que es despreciable en ciudad influye negativamente en el gasto de combustible en autopista.

Todos los aparatos que lleva nuestro vehículo consumen energía: las luces, el limpiaparabrisas, el ventilador, etc., y por descontado el aire acondicionado. Hay que usarlos con mesura. Y en el caso del último graduar una temperatura no excesivamente baja, de 22 a 24 grados es aconsejable.