BENTLEY CONTINENTAL GT SPEED CABRIO

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El Continental Speed es el coche de calle más veloz que ha fabricado en toda su historia Bentley, según datos del fabricante 331 km/h para el coupé, que se quedan en 327 km/h en el cabrio que hemos probado.

Bentley ha recuperado el “apellido” Speed de los deportivos de la marca que se ilustraron en las 24 horas de Le Mans en la década de los 20.

Es un coche sumamente lujoso, que supera los 300.000 € a poco que se le añadan algunas opciones. Todo en él es extraordinario, fuera de los cánones habituales.

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El motor no desentona, con sus 12 cilindros en W, compuesto por dos V6 estrechos, 15º, conectados a un único cigüeñal de siete apoyos, formando un ángulo de 72º.

Las tapas de válvulas y distribución así como el colector de admisión son de aleación de magnesio. Las cuatro válvulas por cilindro tienen cruce variable. Está equipado con dos turbos compresores.

Cuenta con múltiples sofisticaciones como el alternador silencioso refrigerado por agua o la desconexión de cuatro cilindros para reducir las emisiones y el consumo.

El chasis recupera la tradición Bentley, grande y sólido. Las suspensiones, independientes en ambos ejes, son neumáticas, autonivelables, a más de 250 km/h el frontal desciende 25 mm y la trasera 10 mm. La amortiguación es regulable electrónicamente. El reparto de pesos porcentual es de 55/45, adelante y atrás respectivamente. La caja de velocidades automática, está firmada por ZF, tiene 8 relaciones y la posibilidad de cambiarlas manualmente con unas levas en el volante.

Desde que el grupo Volkswagen se hizo cargo de la marca, en 1998, ha querido darle el tratamiento que corresponde a su prestigio. El primer modelo de esta nueva época, sin relación con los anteriores, en que la marca estaba bajo la égida de Rolls Royce, ha sido el Continental GT, un coupé de cuatro plazas, al que le siguió una versión más potente el Speed que proporciona unos muy respetables 635 CV.

El interior impresiona por las categoría de sus acabados, los asientos están tapizados con piel de primera calidad, todos los plus de confort y de ayudas a la conducción imaginables están presentes; las levas del cambio situadas detrás del volante, similares a las utilizadas por otros vehículos del grupo VW, no están a la altura del resto, es posiblemente el único pero que se puede poner a un habitáculo extraordinario.

Su comportamiento en marcha no desdice de sus ancestros. El motor, derivado del que utiliza el VW Phaeton, es una maravilla, responde siempre, con suavidad o energía, según se pise más o menos el acelerador. Como es de esperar la suavidad y el confort de marcha son sublimes. Notable el trabajo realizado por los ingenieros de Bentley en la puesta a punto.

Su terreno favorito es la autopista, la estabilidad en recta roza la perfección, al igual que en las curvas rápidas. Cuando se toman carreteras secundarias con curvas y se quiere ir rápido, es como si a una lady inglesa se le hace bailar salsa, sorprendentemente se defiende bien, aunque se adapte mejor al vals que representan las autopistas.

Es cierto que se le notan los kilos, pero con su tracción total y la alta rigidez estructural supera muy bien la prueba, cuando nos acercamos al límite tiene tendencia al sobreviraje. Hay que tomárselo con calma porque el motor acelera muy rápido, no da la sensación de la velocidad a la que se circula y es fácil llevarse un susto. El consumo, con este estilo de conducción supera alegremente los 20 litros cada 100 km, lo que no debe sorprender en un vehículo que tiene homologados 347 gr/km de CO2.

Muy bien los frenos, que son capaces de parar repetidas veces, los más de 2.600 kg que pesa el coche con gasolina y conductor. La capota es de accionamiento eléctrico, la operación dura 26’’, excesivo para aprovechar un semáforo, aunque se puede capotar o descapotar en marcha, hasta 30 km/h. Capotado es totalmente silencioso, descapotado los dos ocupantes de las plazas delanteras pueden mantener una conversación sin elevar la voz, al menos hasta el límite legal de 120 km/h. El sonido del motor denota su potencia, en los túneles, reduciendo de marcha para subirlo de vueltas, emborracha.

FICHA TÉCNICA:

De los 78 años de vida de la marca Bentley, los doce primeros fueron los que crearon su fama, y que determinaron su carácter y su personalidad. Su fundador, el inglés Walter Owen Bentley, nació en 1888, se forjó en el sector del ferrocarril. En aquella época tubo varias motocicletas, entre ellas Rex e Indian, con las que participaba en competiciones, como el Tourist Trophi de la Isla de Man. En 1912, junto a su hermano, se convierte en agente de DFP, una firma francesa de automóviles, que fabricaba un pequeño deportivo con motor de cuatro cilindros y válvulas laterales. W.O. Bentley mejoraba sus prestaciones, y entre otros cambios substituía los pistones originales por otros de aluminio, una técnica utilizada en las motos de competición italianas Borgo y Aquila-Italiana, y participó en varias carreras.

Durante la 1ª Guerra Mundial, 1914-18 diseñó motores de aviación, los tipo BR1 y BR2 también con pistones de aluminio. Al terminar el conflicto funda Bentley Motors, el primer vehículo de la marca es un 3 litros, diseñado durante la guerra, con motor de cuatro cilindros de carrera larga, 80 mm, que con dos carburadores proporcionaba unos 80 CV a 3.500 rpm. Caja de velocidades separada de cuatro relaciones, sin carrocería, en la versión de batalla corta: 2.743 mm, pesaba 1.360 kg.

Reunía las principales características de los Bentley de la primera época: un solo árbol de levas en culata, cuatro válvulas y dos bujías por cilindro, pistones de aluminio, chasis muy reforzado, pesado, alto y voluminoso, que recuerda la formación ferroviaria de su creador. En su conjunto un vehículo sólido y fiable, la clave de sus victorias en Le Mans.

Pronto los Bentley se distinguieron en competición. En 1923 es su primera participación en las 24 horas de Le Mans, que se salda con un cuarto puesto y la vuelta rápida. Al siguiente año la victoria sonreirá al Bentley de Duuf y Clement, ahora equipado con frenos en las cuatro ruedas, en la prueba francesa.

En1925 aparece el 6 ½ litros, seis cilindros y 147 CV, que utilizaba silenblocs. A causa de problemas financieros entró dentro del accionariado de la empresa Wolf Barnato, cliente de la marca y apasionado del automóvil. Esta entrada de dinero permitió la substitución del modelo de 3 litros por el 4 ½ litros, con un motor de cuatro cilindros que proporcionaba 105 CV, uno de estos vehículos participó en la carrera de Le Mans de 1927 donde tuvo un aparatoso accidente, los vencedores fueron Davis y Benjafield con un Bentley 3 litros, iniciando un dominio en esta prueba que duró hasta 1930. En 1928 el automóvil vencedor fue un Bentley 4 ½ pilotado por Barnato y Rubin, que repitieron el año siguiente con el 6 ½.

En 1930 vence el mismo tipo de coche con Barnato y Kidston al volante. Tendrían de pasar 73 años para que un Bentley volviera a pasar primero en la meta de Le Mans. Cinco victorias en siete años, las últimas cuatro consecutivas, dieron un prestigio a la marca que ha llegado hasta nuestros días. En 1929, Tim Birkin aplicó un compresor del tipo Rootes a un 4 ½ , dando origen al Blower Bentley, y consiguió la autorización de Barnato, en contra de la opinión de W.O. Bentley que tenía dudas sobre su fiabilidad, que la marca fabricara 50 unidades. El canto de cisne de la marca en el modelo 8 litros, que apareció en 1930, su motor de seis cilindros proporcionaba 225 CV, lo que permitía alcanzar los 160 km/h a un vehículo que superaba los 2.500 kg, se vendieron 63 unidades. La crisis mundial, iniciada en USA 1929, el viernes negro, llegó a Europa el año siguiente. Las ventas de la firma cayeron y en julio de 1931 pasó a administración judicial, siendo adquirida por Rolls Royce.

El nuevo patrón nunca encontró el lugar apropiado, dentro de su oferta, para los modelos Bentley. Y los coches, que por sus dimensiones, impresionante apariencia, y prestaciones merecieron que ser bautizados por Ettore Bugatti como “el camión más rápido del mundo”, se contentaron en complementar la gama Rolls. A tal extremo que a partir de 1955 las diferencias entre un Rolls y un Bentley se limitaban, casi exclusivamente, a la parrilla frontal.

Solo un modelo de Bentley sobresale de este periodo, el Continental de 1951, un coupé de cuatro plazas, diseñado por Mulliner, con motor de seis cilindros y 4.566 cm3 para subir después a 4.887 cm3, capaz de alcanzar los 190 km/h, que recuperaba el tradicional carácter de la marca.