LOTUS EVORA 400, AGRESIVIDAD ABURGUESADA

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A lo Romeo y Julieta

Acostumbrados a publicar pruebas de vehículos que pueden arrastrar nuestras caravanas y remolques hoy toca algo muy especial. El Lotus Evora 400 (adelanta su caballaje) es más bien el juguete que te llevarías en el tráiler para poder disfrutar de tus vacaciones en las carreteras reviradas de la Collada de Toses. Nosotros pudimos pasar unas horas con este deportivo y a su vuelta al Concesionario CarsGallery de Barcelona sólo pensábamos en como fugarnos con él. Muy lejos. Pero conduciendo.

Llegamos a su morada hablando con mi compañero y sin esperarnos nada. Fue amor a primera vista, como si cupido me clavara en el pecho la flecha de la deportividad, el lujo y el descaro. Porque este modelo atrae primero por la vista, como un buen plato de alta cocina. Han pasado seis años desde el lanzamiento de la primera generación y, por primera vez, me subo al volante de este ‘kart’ de la carretera que sigue la estela de sus predecesores; sencillez en el interior, diseño ultradeportivo y dinamismo de escándalo.

 

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Para empezar su color naranja, el tono del día y la pasión juvenil. Su carrocería ha sufrido varias transformaciones en todos los aspectos, desde un frontal más agresivo hasta su zaga actualizada. La parte delantera ha ganado en deportividad pero también en elegancia con ligeros retoques en el paragolpes que amplían sus entradas de aire, pero es en su trasero donde se ven las diferencias más notables.

El difusor es bastante más grande y moderno con una línea más marcada (no tan redonda como la generación anterior) y dos blisters verticales que surgen de los grupos ópticos traseros hacia el difusor. El escape situado en el centro terminará siendo el protagonista de nuestra historia de amor, que se explicará a continuación.

 

INTERIOR AUSTERO

Tras haber repasado su figura una y otra vez entramos en su interior. Unos backets deportivos nos dan la bienvenida a un habitáculo austero y sin demasiados lujos pese a mostrar soluciones innovadoras como el aire acondicionado o el navegador además de toques sofisticados como el tejido Alcantara. Este equipamiento obvio en otros deportivos no lo es tanto en los modelos de la marca de Norfolk (Reino Unido) y algunos prefieren que siga siendo así, un modelo poco refinado. Un coche para conducir, no para convivir en él. Este 2+2 tiene un acceso difícil pero es lo que tiene sentir el asfalto en todos los poros de la piel. Las plazas traseras, adecuadas como mucho para niños, sirven más bien de maletero extra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COMPORTAMIENTO

Nos dejamos de superficialidades, insertamos la llave y despertamos al monstruo, que con un ronroneo potente nos avisa de la aventura. El bloque V6 de 400 CV se levanta de su letargo y a nosotros se nos activan todas las sensaciones mientras salimos dirección a los puertos cercanos a Barcelona. Para estrenar nuestro juguete no nos estamos de apretar el botón del salpicadero que activa un sonido único, parecido al de una moto RR, que gira cabezas a nuestro paso. Intentamos controlar nuestra pasión hasta llegar a las primeras curvas, entonces empieza lo bueno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablar del comportamiento del Lotus Evora 400 es hablar de su palanca de cambio, de la elasticidad del bloque y de la firmeza de su chasis. Su denominación adelanta los 400 CV de potencia que desarrolla el V6 de 3.5 litros sobrealimentado. Si a esto le unimos que el chasis ha sido reforzado y aligerado 42 kilos hasta los 1.400 kilos la relación peso/potencia es digna de circuitos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los giros se suceden y el Evora rinde sin cesiones, al milímetro, gracias a una sinceridad de su dirección y el tarado de las suspensiones. Su chasis se puede modificar mediante 3 modos de conducción (Drive, Sport y Race) que van desactivando los controles del coche. Apenas nos atrevimos con el último ya que la facilidad para controlar el sobreviraje desaparece y su culo nos adelanta constantemente. Si hay que sacarle alguna puntilla, por sacar, nos ponemos quisillosos con el motor, que tarda en dar todo de si hasta las 3.500 revoluciones pero luego estira alegremente hasta las 6.000 rpm. No es que le quite emoción a su conducción pero pierde empuje si no reduces drásticamente y demuestra el aburguesamiento del modelo.

Hablando de marchas llega el detalle que más nos ha sorprendido y agradado. Su cambio. La palanca es, sencillamente, brutal. Deportiva, dura, directa y pequeña. Entre cambio y cambio se escucha el mecanismo, como si se tratara de un coche del WRC. Espectacular. Aquí también hay ciertas disidencias y algunos hablan de su posición, situada algo atrás, pero es fácilmente subsanable por su carácter racing como pocos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tocó devolverlo y la sensación de abandono se aproximaba. La diversión llega a medida que vas conociendo a esta bestia y coges la confianza suficiente para exprimir todo su potencial, curva a curva, frenada a frenada. Poco más se puede decir de un modelo creado para los verdaderos amantes de la conducción, sin necesidad de extras que distraigan. ¡Ni tan si quiera encendimos la radio! ¡Para qué! Su sonido nos acompañó durante nuestro viaje, en el que nos conocimos poco a poco y nos quedamos con ganas de más.


RESUMEN

El Lotus Evora 400 es un coche único y especial que hace falta probar para saber si se quiere. Es cierto que ha pasado por una fase de sofisticación pero su carácter rebelde no es para todo el mundo y la sensación de seguridad al volante no es del todo sincera. Por suerte, o por desgracia, nuestras carreteras no nos permiten ir a los 300 km/h que rinde el coche pero si acelerar en 4,0 segundos de cero a cien. ¿Cuánto cuesta volver a vivir sensaciones al volante? El concesionario Cars Gallery lo tiene por 120.000 euros.